Título: Orgullo y Prejuicio
Título original: Pride and Prejucide
Autora: Jane Austen
Año de publicación: 1813
Sinopsis
En la Inglaterra rural de finales del siglo XVIII, el hogar de los Bennet, una familia con cinco hijas casaderas, se verá alterado con la llegada de un rico y atractivo joven, Charles Bingley, acompañado de su mejor amigo, Darcy, aún más rico y apuesto que él, pero de carácter orgulloso y altivo. A Elisabeth Bennet, joven, alegre, sencilla y de fuerte temperamento, Darcy le resultará insoportable...
Pero a medida que se van conociendo, se irán limando tanto la actitud orgullosa de él como los prejuicios de ella. A su vez, Jane, la mayor de las hermanas, y Bingley se siente atraídos desde el primer momento. A los protagonistas se unen una galería de personajes, magistralmente caracterizados por la autora, que atrapan al lector en una red de malentendidos, y situaciones cómicas y dramáticas
Reseña
Ya hace más de un mes desde que terminé esta novela, pero creía necesario un tiempo para reflexionar sobre ésta. La verdad es que desde un principio me mostraba un poco reticente a empezarla, porque mis expectativas habían sido alimentadas durante muchos años. Y es que aunque no hayas leído la novela, seguro que has oído hablar en múltiples ocasiones de la historia de amor de Elisabeth Bennet y Mr Darcy.
Cuando llegué a sus últimas palabras y cerré sus tapas, me sentía extraña porque no me había formado una opinión concreta sobre ella. No sabía si me había gustado, si la había odiado o si, simplemente, me había sido indiferente. Una de las cosas que esperaba de esta novela era una historia de amor épica, esa historia de la que hablaban todos. Pues no la encontré. Puede ser debido a que hayamos sido bombardeados hasta el límite con historias de amor tan extraordinarias, que ya somos inmunes a todo romance que se nos presente más real. Sin embargo, este tiempo me ha hecho valorar otros aspectos de la novela de los que no se habla tanto y que sí me han parecido maravillosos.
Para empezar me gustaría analizar el título de esta novela, ya que nos dice mucho de lo que nos vamos a encontrar en sus páginas.
Cuando llegué a sus últimas palabras y cerré sus tapas, me sentía extraña porque no me había formado una opinión concreta sobre ella. No sabía si me había gustado, si la había odiado o si, simplemente, me había sido indiferente. Una de las cosas que esperaba de esta novela era una historia de amor épica, esa historia de la que hablaban todos. Pues no la encontré. Puede ser debido a que hayamos sido bombardeados hasta el límite con historias de amor tan extraordinarias, que ya somos inmunes a todo romance que se nos presente más real. Sin embargo, este tiempo me ha hecho valorar otros aspectos de la novela de los que no se habla tanto y que sí me han parecido maravillosos.
Para empezar me gustaría analizar el título de esta novela, ya que nos dice mucho de lo que nos vamos a encontrar en sus páginas.
- Orgullo: Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia.
- Prejuicio: Acción y efecto de prejuzgar. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.
No hay nada que resuma mejor la esencia de esta historia que su título. Jane Austen no podría haberlo escogido mejor, porque no escasean ni el orgullo ni los prejuicios. Además refleja perfectamente a sus protagonistas, siendo Mr Darcy el claro ejemplo del orgullo y Elisabeth la viva imagen de los prejuicios.
Uno de los puntos fuertes de la novela son sus personajes, entre los que se encuentra Mr Darcy, un hombre antipático y orgulloso. Un personaje que ahora relacionamos con la figura del chico malo. Puede que Austen fuera una de las pioneras en introducir a esta figura en la literatura.Darcy representa el orgullo en su máximo nivel, orgullo por el cual intenta negar en un principio sus sentimientos hacia Elisabeth. Pero según dicen, el amor lo puede todo:
"En vano he luchado. No quiero hacerlo más. Mis sentimientos no pueden contenerse. Permítame usted que le manifieste cuan ardientemente la admiro y la amo."
Otro de los grandes temas con el cual no relacionarías directamente a esta novela es la crítica a la sociedad del momento, una sociedad en la que la mujer sólo se preparaba para parecer apetecible al hombre. Y así se encuentran las hermanas Bennet, presionadas por la sociedad y, sobre todo, por su madre para encontrar al hombre que quiera desposarse con ellas. Todo vale y nada importa mientras que ninguna acabe siendo una solterona. Al fin y al cabo un mundo en el que lo más importante era y sigue siendo el qué dirán.
Y como siempre termino hablando de las adaptaciones. Desde la publicación de la novela en 1813 ha habido múltiples adaptaciones fieles y otras más originales. Una de las más conocidas es la película de 2005 protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfadyen, aunque se dice que la mejor adaptación hasta la fecha es la serie de 1995 producida por la BBC y protagonizada por Jennifer Ehle y Colin Firth.
Y por la parte original encontramos El diario de Bridget Jones de Helen Fielding, que curiosamente tiene varias similitudes con la novela de Austen. En ambas la protagonista se encuentra entre dos hombres, un lobo con piel de cordero y otro huraño pero íntegro. La madre está obsesionada con que se case cuanto antes. Pero el dato que me parece más curioso es que ambas tienen a un Mr Darcy, en el que repite Colin Firth en su adaptación cinematográfica de 2001. Como podemos ver el universo que creó Austen hace ya 200 años nos persigue hasta nuestra época.
Y por la parte original encontramos El diario de Bridget Jones de Helen Fielding, que curiosamente tiene varias similitudes con la novela de Austen. En ambas la protagonista se encuentra entre dos hombres, un lobo con piel de cordero y otro huraño pero íntegro. La madre está obsesionada con que se case cuanto antes. Pero el dato que me parece más curioso es que ambas tienen a un Mr Darcy, en el que repite Colin Firth en su adaptación cinematográfica de 2001. Como podemos ver el universo que creó Austen hace ya 200 años nos persigue hasta nuestra época.
Calificación: 3,5 / 5
"No podría decir qué momento, qué lugar, qué mirada o qué palabra sirvieron de base. Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta ya estaba metido hasta el cuello."







